Un día un dinosaurio gritó bien fuerte “Dos hombres no se podrán casar nunca jamás”. Pero nadie lo quiere escuchar, ya habíamos acordado hace mucho que todos tendríamos los mismos derechos. Todos no, siempre quedan dinosaurios.
Tal vez no sea hoy que Alex y José María se casen. Hay muchos que le tienen miedo a las mandíbulas asesinas de algunos dinosaurios. Pero mañana o pasado habrá sobrevivientes que vean como, a 150 años después de su publicación, la obra de Darwing sigue igual de vigente. La evolución del pensamiento colectivo llegará a un nuevo estadío, ¿Se acuerdan que las mujeres no votaban, los hombres de color debían usar otro baño y que no todos eramos iguales para sentarnos a compartir la mesa? Eso quedó en el pasado como lo quedará la prohibición de matrimonio a parejas homosexuales.
