1. Y al final llegó el final…

    Ahora ya casi sabemos el final de la historia. El auto muerde la banquina y termina en un yuyaral. Podremos discutir si fue una falla mecánica, si la curva estaba en mal estado o si se durmió al volante, pero todo hace suponer que los cuatro cuerpos engrosan la lista de accidentes fatales en las rutas y nada más.

    Los rastrillajes los encontraron 24 días tarde. A los Pomar se los había tragado la tierra y las especulaciones sobre su destino iban y venían, lo más curioso fue cómo lo trataron los diarios. Digo los diarios porque la policía tiene que seguir todas las líneas de investigación, incluso las que no parecen tener sentido. El gran facho diario argentino le ponía fichas a un conflicto familiar, ámbito le echaba leña a la hoguera llevando a un titular la posibilidad de un secuestro extorsivo (pero que no tenía extorsionador), crónica dedicó un página digital a informar sobre un arma recién comprada que no aparecía por ningún lado, en infobae las pistas apuntaban a un drama pasional y todos tiraban más y más hipótesis tan traidas de los pelos como la de un amigo mío que seguía confiado en que los había raptado un ovni.

    El común denominador de todos los medios de información era el asesinato, la violencia, la inseguridad. Como si una persona sólo muriera a balazos. Supongo que eso vende más diarios que la idea de que una familia se mató en la ruta y no la podían encontrar. ¡Seguro que eso vende más! Los Pomar nos demostraron a dónde nos quieren hacer mirar los medios y a dónde nos lleva la realidad que vivimos. La de verdad.

     

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