
Morales no tiene sus propios hombres para llevar al recinto el 82% móvil. Ni él, ni Rodriguez Saa, ni nadie los junta. Mucho pueden acusar a los de afuera, a Néstor Kirchner, Cristina, Aníbal Fernández o Florencia Peña, por robarle sus senadores pero tienen un problema más serio, ellos no son capaces de construir “la oposición”. Creer que todo el arco opositor trabaja como un equipo, sin fisuras, por una única causa es ser un Miki Vainilla de la política.
Que lejos queda aquella votación en el recinto con la que le quitaron al kirchnerismo las comisiones. Ahí tenían un objetivo común, crear poder y, como en la 125, aniquilar a los K.
Por el contrario, los militantes del Frente para la Victoria cierran filas y llevan al recinto los porotos que tienen, muchos, pocos, no importa. Los que tengan.
En la CABA las fuerzas oficialistas son una minoría importante pero no pueden forzar una votación si es que toda la oposición vota en un mismo sentido. Al menos es lo que muestran con el caso de las escuchas, el juicio político y la comisión investigadora. Macri necesita mantener a todos sus legisladores cerca porque si los deja escapar puede terminar como Ibarra después de Cromañón. En la cámara todos los problemas se dirimen contando porotos.
